Amanezco, mi voz está hecha de gritos y silencios.
Muerdo mis labios. Las palabras se me pudren en los labios y en la boca. No estoy para decir, me detengo a sangrar y soy un océano de penas.
No importa…
…nunca todo…
siempre nada…
De uno u otro modo… hay un cuerpo que aparece y me recuerda que estoy hecho de carne.
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